Organización argentina sin fines de lucro lucha contra el hambre infantil capacitando a las madres

POR KELIA BUSBY

A una hora del bullicio de Buenos Aires, una niebla mañanera cubre Tigre, un tranquilo barrio en el que cientos de niños se despiertan hambrientos y con poco que comer.

Alrededor de un tercio de la población argentina vive en la pobreza. Este rincón del país está muy lejos de la prosperidad de la capital. Sin embargo, Tigre alberga un faro de esperanza, el Centro Conin, un centro de nutrición y educación que lucha contra el hambre infantil y saca a las familias de las condiciones de vida más adversas.

El faro de esperanza

El centro se ha convertido en un salvavidas para las familias necesitadas. Antes de amanecer, voluntarios, nutricionistas, trabajadores sociales, profesores y pediatras se preparan para las multitudes que acuden a Conin para las comidas, las clases y las actividades.

Fundada en 2012, Conin se ha centrado principalmente en atender a niños desnutridos y con retrasos en el desarrollo. Su misión ha sido empoderar a las madres y restaurar la dignidad de cada niño, sin importar sus circunstancias.

En Argentina, “la desnutrición infantil es un gran problema”, explica Pilar Rodríguez Caseres, trabajadora social de Conin. ” La sensación de hambre es una de las más difíciles de explicar. Es una experiencia que debemos combatir, para que cada niño pueda desarrollarse y crecer porque ellos merecen alcanzar su máximo potencial.”  

Los niños disfrutan de una comida nutritiva en el Centro Conin de Tigre (DignityUnbound.org Fotografía/Rodrigo Abd).

Una madre local, Gabriela, acudía regularmente al centro con su hija Elunae, que nació con un peso gravemente inferior al normal. Conin pudo ofrecer a la familia de Gabriela terapia nutricional y acceso a los alimentos adecuados.

Los niños pequeños también están inscritos en el centro en una clase de preescolar al estilo Montessori, donde pintan, aprenden a contar con guijarros y descubren las maravillas del mundo. Mientras tanto, las madres suelen asistir a clases de nutrición y lactancia, así como a talleres de costura, artesanía, teatro y gastronomía.

Las madres reciben clases de costura en el Centro Conin (DignityUnbound.org Fotografía/Rodrigo Abd).

Acceso a la tecnología

Antes de 2017, los registros de los niños y los padres que entraban por las puertas eran guardados en papel, lo que se traducía en desorganización, pérdida o deterioro de los mismos; actualmente, Conin atiende a más de 50 familias por semana. Hoy en día, el centro es capaz de atender a sus visitantes de forma mucho más efectiva que en el pasado, gracias a un mayor acceso a la tecnología.

Sonia, otra madre local en Tigre, se unió al programa de Conin el año pasado y había estado visitando diariamente el centro con su hijo de cinco años, Junior. A medida que Junior crecía, Sonia se dio cuenta de que su hijo tenía retrasos en el desarrollo. El hecho de que participara en la clase de preescolar le ayudó a salir de su coraza e interactuar con otros niños. Rodríguez ha podido seguir el caso de Junior con su laptop, haciendo un seguimiento de su progreso y utilizándolo para encontrar tratamientos.

Junior está intrigado por un juego educativo para niños en el Centro Conin (DignityUnbound.org Fotografía/Rodrigo Abd).

La eliminación de los impuestos sobre las computadoras portátiles en Argentina cambió la forma de operar de Conin, un cambio que fue posible gracias al trabajo de Libertad y Progreso, una organización sin fines de lucro con sede en Buenos Aires. La organización trabajó con el gobierno para eliminar un arancel del 35% sobre las importaciones de ordenadores que inflaban los precios de la tecnología local y, en el caso de Conin, hacían que el acceso a dicha tecnología tuviera un coste prohibitivo.

Cuando los proveedores de servicios sociales de la región no disponían de ordenadores, muy pocos mantenían registros de enfermedades, tratamientos o incluso información básica sobre cada niño. “Los niños y las madres solían desaparecer del sistema sanitario”, comenta Conrado Etchebarne, de Libertad y Progreso. Actualmente, Conin “lleva un registro detallado en los ordenadores y computadoras, de la salud y el historial médico de los niños y sus madres”, lo que permite a las familias “cuidarse en el futuro”.

El Centro Conin se ha convertido en un refugio seguro para cientos de estas madres en dificultad y sus hijos, un lugar de esperanza en Tigre, donde pueden aprender oficios y habilidades que les ayudarán a encontrar trabajo, mientras proporcionan a sus hijos el cuidado y la nutrición para crecer sanos y fuertes.

Para apoyar causas como la del Centro Conin y otros proyectos similares de Dignity Unbound en todo el mundo, visite https://dignityunbound.org/donate.

Traducción al español de IDEAS Labs.